
Encender una vela es un gesto breve, pero separa el antes del ahora.
Recorta la mecha según las indicaciones de la vela, elige una base firme y mantén la llama lejos de corrientes de aire. Después, no corras hacia la próxima tarea.
Observa cómo se forma el primer charco de luz. El momento no pide grandes preparativos: solo supervisión, seguridad y unos minutos de atención.
“Toda llama pequeña guarda un paso hacia el presente.”
