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Cuaderno abierto con lápiz y vela encendida sobre un escritorio

De noche, escribir no necesita explicar el día. Puede simplemente devolvértelo.

Anota algo que quieras guardar, algo que puedas dejar ir y una pequeña intención para mañana. No revises, no corrijas, no conviertas el gesto en tarea.

Mantén la vela lejos del papel y cierra el cuaderno cuando sientas que es suficiente. Lo demás puede quedarse sin nombre.